lunes, 13 de enero de 2025

 

La tarde del día de Nochevieja, intentando aparcar en un centro comercial para comprar in extremis las putas uvas, me comí una columna. No un poco, no. Hasta el tuétano. Estaba entrando de culo en la única plaza libre, ya casi echando el freno para salir pitando al súper, cuando sentí un crujido en el costado derecho, como si me estuvieran pegando un navajazo con filo de sierra, y, con la inercia y los nervios, seguí prolongando la cuchillada hasta ese punto el que sabes que, si avanzas, pierdes la vida y si reculas, la tienes perdida. Ya no sé si tiré hacia adelante o hacia atrás, ni cómo salí del atolladero. Solo que maldije las prisas, las uvas y a mí misma y llegué por los pelos a tiempo de pillar los últimos racimos a precio de uranio enriquecido. Total, que, sin contar las internas, empiezo el año con una herida de pronóstico reservado en el chasis y sin posibilidad de curarla hasta después de Reyes, aunque lo más probable es que siga con ella abierta y espere a juntar varios partes para que no me suban la prima del seguro o me echen por reincidente. Porque volver, seguro que volveré a cagarla yo solita. Es la historia de mi vida.

Hasta los jovencísimos operarios del taller donde acudo, que juraría no han leído jamás estas líneas, me llaman “la columnista” por mi querencia a dejarme el pellejo en los pilares de los sitios. Benditos sean. No saben que ese es el menor de mis problemas. Lo malo no es eso, sino ir por la vida como un toro abanto, atendiendo a lo urgente antes que a lo importante y salvando el pellejo a base de trampear con los obstáculos que te van poniendo por delante los días, más que viviendo. Así que, encima, doy gracias. Que todos los siniestros que nos depare 2025 se puedan arreglar con chapa y pintura o disponiendo de recursos para cambiar de vehículo, y que el año nuevo nos libre de otros peores. De un mal diagnóstico. De una pérdida irrecuperable. De toda angustia sin antiemético. Averías para las que no hay taller, ni coche de sustitución posibles. Es lo que pedí la noche del 31 al 1 mientras engullía al ritmo de las campanadas las doce uvas más caras de la Historia. Les deseo lo mismo.

Luz Sánchez Mellado, "Me llaman la columnista", 2 de enero de 2025

Pregunta 1: Tema e ideas principales (1 PUNTO) Identifique y enuncie el tema del texto. A continuación, resuma la estructura interna del texto identificando la tesis u opinión del autor”.

Pregunta 2: Interpretación del lenguaje en contexto (0,5 PUNTOS). “Explique bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes DOS palabras o expresiones extraídas del texto”. 

Pregunta 3: Comentario lingüístico: UNA de estas DOS POSIBILIDADES (DOS PUNTOS).

A)- “Realice un comentario lingüístico sobre el tipo de texto y el modo de discurso. Justifíquelo con elementos lingüísticos y estilísticos relevantes.”. En Cantabria siempre cae un texto de opinión, por lo tanto las características que tendrás que encontrar del colaborador habitual (columna) o del especialista en un campo en concreto (artículo de opinión) o el editorial (sin firma) serán la subjetividad, que se refleja en la presencia del yo o del nosotros, en el uso de léxico connotativo y valoraciones, (muestra matices sobre la realidad que refleja),  verbos de opinión (creer, pensar, opinar…), perífrasis modales (tener que + inf./ deber + inf./poder + inf. …), elementos modalizadores (cambio de registro, expresiones asertivas, dubitativas, uso de adverbios valorativos, locuciones…), …, mezclado con el modo discursivo (argumentación, exposición, narración, descripción y diálogo) que suele ser la argumentación. Pero recuerda que es difícil encontrar un texto puramente argumentativo, es decir, que puede haber algún tipo de secuencia que se ajuste a la exposición y/o descripción y/o narración y/o diálogo, siempre al servicio último de la ARGUMENTACIÓN. Todo ello siempre JUSTIFICADO con elementos del texto (recuerda los tipos de argumentos: lógicos, analógicos y emotivos). Los textos de opinión, por lo general, presentan un nivel de la lengua estándar, que se manifiesta en el uso de una sintaxis y un vocabulario más complejo y variado, con cambio de registro, sustantivos de carácter abstracto (relacionados con el tema) … Luego recordad el tema, que puede ser actual o no, y no depende solo de la fecha. Hay que destacar como mínimo SEIS RASGOS y que no sean una mera enumeración de los mismos.

B)- “Realice un comentario lingüístico sobre la actitud y la intencionalidad de la autora o autor del texto. Justifíquelo con elementos lingüísticos y estilísticos relevantes.”. Actitud e intención: La actitud es el enfoque del autor respecto al tema y cómo se lo plantea al lector. Todo adjetivo que utilices para plasmarlo, debes JUSTIFICARLO con elementos del texto. Suele ser subjetivo, (si usas mucho tu particular punto de vista o intentas utilizar más exposición y argumentos racionales); también puedes ser irónico, crítico o permisivo, optimista o pesimista; intelectual o emotivo; realista o idealista; racional o fantástico; formal o informal (este último dependería del vocabulario utilizado), cercano... La clave está en que sepas cuál es la relación que se establece con el destinatario del texto (aparición del tú, del nos sociativo, léxico coloquial/ formal, …). La intención debes plantearla con la siguiente fórmula (propuesta): El autor pretende criticar… / advertir a los lectores de …/concienciar de …/hacer reflexionar sobre la importancia de…/… Se marca a través de las funciones del lenguaje (representativa [situación/contexto], expresiva [emisor], apelativa [destinatario], poética [mensaje], fática [canal] y metalingüística [código], hay que justificarlas siempre. Recuerda que en los textos de opinión suelen prevalecer la apelativa (hay rasgos donde se ve cómo interactúa con el lector e intenta persuadirle), la expresiva (a través de todos los rasgos de subjetividad y de estilo) y la poética (allá donde el autor busque “literaturizar” su texto), también puede aparecer la representativa (la información objetiva que se ve muy bien cuando se hace referencia a estadísticas o hechos concretos), la metalingüística (si el texto tuviera algo que ver con el lenguaje en sí) o la fática (cuando establece directamente conexión con el lector a través de un saludo, una despedida).y con otros rasgos lingüísticos como  la modalidad oracional (enunciativa/interrogativa, exclamativa…), el modo verbal (indicativo/subjuntivo o imperativo, recuerda que dice mucho de la actitud del emisor), el tipo de léxico, los recursos expresivos, los verbos volitivos, los tiempos verbales,…


 

Entre el torrente televisivo de anuncios de perfumes de las pasadas Navidades sobresalía uno especialmente mostrenco. Voy a resumir la historia, aunque no diré la marca porque no quiero hacerles propaganda. Chico guapo le dice a chica bella: “Un día me amarás y otro me odiarás. Nunca sabrás dónde estoy ni dónde vivo. No soy un ángel. Ahora ya lo sabes”, ante lo cual la bella se derrite de pasión y le morrea ávidamente. O sea, otro cansino guiño al supuesto atractivo de los chicos malotes, otra frívola y petarda exaltación de los hombres dañinos tipo sombras de Grey. El mensaje es: ¿Te hace sufrir? Guau, qué tipazo tan interesante, eso sí que es pasión, intensidad y amor de película.

Resulta todo tan obvio y tan tramposo que hasta puede parecer inofensivo. Pero lo malo es que llueve sobre mojado: según las encuestas, uno/una de cada tres jóvenes españoles entre 15 y 29 años consideran normal o inevitable controlar a su pareja; y un 27,4% del mismo abanico de edad piensan que la violencia de género es normal dentro de una relación sentimental. Ahora añade a estas cifras aterradoras el machacón mensaje publicitario, el modelo aspiracional de esos dos jóvenes tan guapos, la guinda del coche descapotable y esa normalización e incluso mitificación del amante que no es un ángel (y que por consiguiente es un demonio). Si tenemos en cuenta que en 2017 han muerto 55 mujeres en España víctimas de la violencia de género, además de ocho niños que también han sido asesinados por los maltratadores de sus madres, ese casposo anuncio tiene muy poca gracia.
La idea de que el amor peligroso, el amor dañino, es mucho más intenso, más puro y fascinante es una vieja creencia que ha causado infinitos sufrimientos. (…)
Pero para conseguir erradicar la violencia en la convivencia, hay que desmitificar el perverso romanticismo del sufrimiento. Los celos, sean de él o de ella, no son un signo de amor, sino de enfermedad. Llorar por una relación sentimental no es una medida de su intensidad, sino de que algo va muy mal. Y sobre todo nosotras, las mujeres, a quienes el machismo nos ha convertido en víctimas principales de esta engañifa, tengamos claro que los chicos malos son simplemente eso, egoístas, sexistas, groseros, insufribles, quizá incluso peligrosos psicópatas. Y que no les vamos a cambiar, aunque nos creamos sus redentoras. El sapo seguirá siendo toda la vida un sapo por más que lo beses. Yo también tuve a los 24 años un novio que me dijo: “Me dejarás, como todas. No serás capaz de soportarme”. Y yo, necia como tantas, pensé que lo salvaría de sí mismo. Al año comprendí que él tenía toda la razón y le dejé, tras haber aprendido para siempre que si un chico viene y te dice: “No soy un ángel”, hay que contestar: “Desde luego que no: eres un imbécil”, y seguir con tu vida sin él tan ricamente.
Rosa Montero, No eres un ángel, eres un imbécil, 21 de enero de 2018
https://elpais.com/elpais/2018/01/15/eps/1516033521_588715.html

1- (1P) TEMA Y ESTRUCTURA DEL TEXTO
3 - (2P) TIPO DE TEXTO Y MODALIDAD DISCURSIVA. JUSTIFICACIÓN CON ELEMENTOS LINGÜÍSTICOS RELEVANTES
3 - (2P) ACTITUD E INTENCIÓN. JUSTIFICACIÓN CON ELEMENTOS LINGÜÍSTICOS RELEVANTES.

domingo, 5 de febrero de 2023

 LA NOVELA DESDE 1939 A 1975: TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS



Al acabar la Guerra Civil, comenzará la dictadura del general Francisco Franco, que se prolongará hasta su muerte en 1975. Las libertades sufren un recorte desmesurado, que se ve en la supresión del sufragio universal, la imposibilidad de asociación en sindicatos, restricción de derechos de reunión, leyes de represión contra comunistas, masones, republicanos, etc., estricta censura, control educacional en manos de la iglesia, eliminación de los referentes literarios no afines al pensamiento franquista, un frenazo a los logros obtenidos por los derechos de las mujeres, que volverán al ámbito doméstico y a depender completamente de padres o maridos…En cuanto a la literatura, el régimen posterior supuso un corte muy profundo con la tradición inmediatamente anterior, por lo que quedan abandonadas las tendencias renovadoras y experimentales impulsadas por los novelistas de la Generación del 98 (Baroja, Unamuno, Azorín o Valle-Inclán) y por los autores del novecentismo o la vanguardia (Gabriel Miró, Benjamín Jarnés, etc.). Durante estos años se darán varias etapas:

En esta primera etapa
 (1939-1950) nos encontramos con:

-La novela 
ideológica, escrita por y para el bando de los vencedores en la GC. Se exalta, entre otras cosas, el nacionalismo y el catolicismo. Autores como Rafael Sánchez Mazas, José María Gironella o Gonzalo Torrente Ballester. El propio Franco, bajo seudónimo (Jaime de Andrade) escribirá Raza.

-La novela 
en el exilio, escrita por los vencidos desde fuera de España. El tema central de sus novelas es la guerra. Destacamos Réquiem por un campesino español (1953), de Ramón J. Sender, la tetralogía de Francisco Ayala La cabeza del cordero (1949), que recoge toda la problemática de la guerra, posguerra y exilio, y El laberinto mágico (1943-1968) de Max Aub.
-La novela 
existencial, cuyas características serán los temas referidos a la miseria y sordidez de la vida cotidiana, la frustración y la angustia personal, la soledad y la muerte; personajes desarraigados o marginados; la técnica narrativa será similar a la novela realista. De todas ellas destaca Nada (1945), de Carmen Laforet. Dentro de esta corriente, nos encontramos también con la novela tremendista, ambientes, situaciones y personajes extremos, repletos de gran dureza y violencia. Cercano a lo que sería el Naturalismo de Emile Zola, pero llevado al límite. La familia de Pascual Duarte (1942), de Camilo José Cela sería el ejemplo perfecto de esta forma de contar.
-La novela de 
humor y fantasía, donde se crean mundos imaginarios para evadirse de una realidad muy dura y terrible. El bosque animado (1943), de Wenceslao Fernández Flores es la novela que mejor recoge este tipo de tendencia.

En esta segunda etapa
 (1951-1961) vemos que, según se avanza en el tiempo, la literatura se va alejando de los modelos de la década anterior y la corriente que va a predominar durante esta época será la del realismo social. Etapa que inaugura Camilo José Cela con la publicación en Argentina, por culpa de la censura, en 1951 de La colmena. La novela, ahora, es vista como un testigo directo del momento histórico que se está viviendo, reflejando el compromiso sartriano de denuncia social y política. Dentro de esta novela social, se suele distinguir dos corrientes distintas:
- El realismo 
objetivista y conductista, corriente donde el narrador desaparece, mostrando una despreocupación por la belleza expresiva de las palabras, dejando que sean los personajes los que se presenten a través de sus palabras y sus actos, predominando la técnica del diálogo, con un personaje colectivo, que representa a un sector de la sociedad, condensación espacial y temporal, y una estructura lineal, donde los acontecimientos se desarrollan sin anticipaciones ni saltos en el tiempo. La obra más importantes de esta corriente será El Jarama (1955), de Rafael Sánchez Ferlosiola crónica de un domingo de ocio junto al río Jarama de una pandilla de amigos y sus charlas banales y la ausencia de futuro..
- El r
ealismo crítico comparte muchos de los rasgos del objetivismo, pero incrementa su intención social. Los temas de esta narrativa se encuentran en la sociedad española de los años 50 (el mundo rural y sus retrasos, el mundo obrero, los emigrantes, los burgueses despreocupados, los suburbios y su miseria…).

Esta tercera etapa 
(1962-1970) rompe por completo con la estética del realismo social, que decae porque los autores se dan cuenta de que con la literatura no se puede provocar un cambio social. Las claves para entender este cambio hay que buscarlas, sobre todo, en la llegada, por fin, a España de los grandes autores extranjeros, verdaderos renovadores de la literatura en el siglo XX (KafkaJoyceFaulkner…) y del descubrimiento de la narrativa hispanoamericana con Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez a la cabezaTodo ello da lugar a la novela experimental. En ella, el autor destruye lo que se habían considerado características básicas de la novela. Ahora se usa más de un narrador, incluyendo el de segunda persona, el tiempo se presenta desorganizado, renovación del léxico y de la sintaxis, así como la presentación gráfica de alguna de estas obras (diferentes tipos de letra, sin puntuación, doble columna, …), se introducen elementos extraños a la novela (como anuncios, informes, esquemas, ...), por mencionar tan sólo algunas de las nuevas técnicas. Esta literatura exige un lector nuevo, que realice una lectura activa y creadora y que solucione el rompecabezas que parece ser la nueva narrativa.
La novela que abre este periodo es Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos
Otras obras importantes son Cinco horas con Mario (1966), de Miguel DelibesSeñas de identidad (1966), de Juan GoytisoloÚltimas tardes con Teresa (1966), de Juan Marsé; o Volverás a Región (1967), de Juan Benet.

De esta última etapa predemocrática
 (1970-75), podemos destacar, siguiendo la misma línea de experimentación, Reivindicación del Conde don Julián (1970), de Juan Goytisolo o La saga/fuga de J. B. (1972), de Gonzalo Torrente Ballester. Poco a poco, los autores se van centrando más en la trama  y se vuelve a una estructura más simple, lineal y tradicional, surgiendo muchas tendencias (novelas policiacas, aventuras, intriga, fantásticas, ...). Los autores y obras más destacados de esta época son  La verdad sobre el caso Savolta (1975), de Eduardo Mendoza, Si te dicen que caí (1973), de Juan Marse y la saga iniciada en 1972 del detective Pepe Carvalho con Yo maté a Keneddy, de Manuel Vázquez Montalbán.
Aquí comenzarán diversos itinerarios de las novelas relacionados directamente con lo que las editoriales consideran para alcanzar el éxito con los incipientes lectores que surgirán en democracia.

LA NOVELA DESDE 1975. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES


Tras la muerte del general Franco en 1975, España transitará hacia la democracia. Adolfo Suárez, presidente del gobierno, será el principal protagonista de la llamada Transición. Se legalizan los partidos políticos prohibidos, muchos exiliados regresan al país, desaparece la censura, tienen lugar las primeras elecciones generales y en 1978 se firma la Constitución.

Desde el punto de vista literario, no es sencillo hacer un panorama general que englobe todas las tendencias que se abren en este periodo, lo que sí está claro es que la novela será el género predilecto, algo que hará que se convierta en un objeto de consumo, por lo que el mercado editorial condicionará las directrices literarias en pos de un lector ávido por adquirir los libros más vendidos –best sellers- en los grandes almacenes debido a su popularidad y no tanto a su calidad.

A pesar de la enorme variedad de tendencias, el rasgo más notable de este periodo será la recuperación de la trama argumental, contar una historia sin más, una vez superada la etapa experimentalista de los años 60. Eso sí, la ambientación realista tendrá el objeto de servir de marco verosímil de las preocupaciones de los personajes, que rara vez se proyectan más allá del límite de su entorno familiar o círculo de amistades. Se puede hablar de este modo de una novela posmoderna en la que los novelistas renuncian a cualquier interpretación o explicación totalizadora del mundo, y los problemas que plantean no trascienden la individualidad de sus protagonistas. Se observa un claro neorromanticismo, en el que se dan protagonistas solitarios y desolados, que tratan frecuentemente cuestiones de tipo existencial, con el amor y la muerte como los dos grandes temas sobre los que gravita todo, incapaces de comprender el mundo que les rodea y ante el que se muestran dubitativos y paralizados.

El punto de inflexión con la etapa anterior lo marca Eduardo Mendoza con “La verdad sobre el caso Savolta” (1975), recuperando la narratividad, situando su historia en la Barcelona de 1917-18 para contarnos, a través de tres puntos de vista diferentes (el del protagonista, el del narrador omnisciente y los documentos propios del juicio celebrado diez años más tarde), los avatares de Javier Miranda y la muerte de del industrial Savolta. Mendoza se vale también de la parodia de las novelas policiacas con la saga iniciada en “El misterio de la cripta embrujada” (1978), y que, a día de hoy, tiene cinco aventuras más protagonizadas por este singular personaje del que no conocemos el nombre.

En el género policiaco, además de Mendoza, destaca Manuel Vázquez Montalbán, con la saga del detective Pepe Carvalho, Lorenzo Silva, con las aventuras de sus dos guardias civiles, el sargento Bevilacqua y el cabo Chamorro, o Antonio Muñoz Molina.

La novela histórica vuelve a suscitar interés, ya sea ambientada en el pasado lejano, Miguel Delibes con “El hereje” o Arturo Pérez Reverte” con la saga de “El capitán Alatriste”, o cercano, Eduardo Mendoza con “La ciudad de los prodigios” o José Luis Sampedro con “Octubre, octubre”.

La novela lírica muestra un tono más intimista y sugerente, con mayor tendencia al lenguaje poético. Se ve muy bien en Julio Llamazares en “La lluvia amarilla”, o en Francisco Umbral en “Mortal y rosa”. También encontramos autobiografías, novela de aprendizaje que entroncan directamente con esta manera de contar. Javier Marías en “Todas las almas” o “Corazón tan blanco”.

La metanovela cae en contar el proceso de creación de la historia y la propia historia, literatura dentro de la literatura que tanto gusta a Juan José Millas “El desorden de tu nombre” o Carmen Martín Gaite con “El cuarto de atrás” entre muchos otros.

La novela realista, de la memoria o del testimonio, con una perspectiva amplia y abierta, abarcando también el mundo onírico y un punto de vista irracional o absurdo, como sucede con Luis Mateo Díez y “La fuente de la edad”, o Rosa Montero con “Te trataré como una reina”.

La novela culturalista, muy heterogénea y diversa, pretende explicar aspectos de la cultura occidental desde un punto de visto erudito. “Larga carta a Francesca”, de Antonio Colinas, o “Las máscaras del héroe de Juan Manuel de Prada.

La novela joven y urbanita, estética cercana a la contracultura, historias que plasman a unos protagonistas inmersos en sus problemas de juventud en la ciudad y la ausencia total de futuro o esperanza. “Héroes”, de Ray Loriga, o “Amor, Prozac y dudas”, de Lucía Etxeberría.

Habría muchos más autores y tendencias, pero es imposible recogerlos todos.

miércoles, 18 de marzo de 2020

SINTAXIS, SIN TAXIS EBAU 2017



Hola a todos, realizad esta pregunta de sintaxis tal y como vino redactada en la prueba de EBAU de 2017.

5. [1,5 PUNTOS] Señale el tipo y función, si procede, del que en las siguientes oraciones extraídas del texto:
a) Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano.
b) Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones.
c) Dicen que Román es un héroe porque conservó la serenidad.

lunes, 16 de marzo de 2020

ESTILÍSTICA DEL VERBO: EBAU, JUNIO 2017


BERNARDA: (Arrojando el abanico al suelo) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.
MARTIRIO: Tome usted el mío.
BERNARDA: ¿Y tú?
MARTIRIO: Yo no tengo calor.
BERNARDA: Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.
MAGDALENA: Lo mismo me da.
ADELA: (Agria) Si no queréis bordarlas irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.
MAGDALENA: Ni las mías ni las vuestras. Sé que yo no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
BERNARDA: Eso tiene ser mujer.
MAGDALENA: Malditas sean las mujeres.
BERNARDA: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.

FEDERICO GARCÍA LORCA, La casa de Bernarda Alba.


5. [1,5 PUNTOS] Valor estilístico del verbo en el fragmento de la intervención de Bernarda: En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.


miércoles, 30 de mayo de 2018

LA DIGNIDAD Y EL ESFUERZO


Si ahora les digo que voy a tratar de los Juegos Paralímpicos de Atlanta, seguro que empiezan a imaginarse un contenido que exaltará la fiereza indomable de la voluntad humana contra las limitaciones de la discapacidad física, etcétera, etcétera. Bueno, pues no. Mi opinión es que los Juegos Paralímpicos no constituyen un momento glorioso, sino que promueven un lamentable malentendido. Con todos los respetos, me parecen una chorrada monumental. […] Intentaré razonarles a mi modo el asunto. Por lo visto, esas competiciones paralímpicas pretenden probar que las personas con minusvalías físicas no son inferiores en dignidad ni merecen menos admiración – sino en todo caso más– que quienes no las padecemos. Estoy tan de acuerdo con este planteamiento que esos Juegos me parecen más bien una humillación extravagante en vez de su confirmación. Es evidente que una persona sin piernas no es capaz de correr como quien las tiene: lo importante entonces no es demostrar que si se empeña podrá a pesar de todo correr más o menos bien, sino que una persona que no está capacitada para correr no por ello es menos humana que las demás y que es apta para realizar otras muchas cosas en la vida para las que no se necesita tener piernas. En cuanto se les da la ocasión adecuada, los minusválidos prueban que no estamos meramente determinados por lo físico, sino que podemos buscar la excelencia de modo versátil y que hay mil modos diversos para saber ganarse el reconocimiento social. Un tetrapléjico como Stephen Hawking no necesita nadar a trancas y barrancas ni disparar un arco con la boca para conquistar nuestro respeto: su ejemplo indica que en la vida hay otras cosas humanamente importantes aparte de nadar o tirar con arco. Si, en cambio, se hubiese obstinado en hacer atletismo sólo habría sorprendido por su cabezonería, convocando el asombro malicioso que rodea a los fenómenos de circo.
Los Juegos Olímpicos son la ocasión para que los hombres y mujeres demuestren su perfección en ciertos ejercicios físicos, admirables cuando se realizan bien, pero  perfectamente prescindibles. No entiendo por qué quienes sufren algún impedimento para tales destrezas se han de empeñar en remedarles con mayor o menor acierto, cuando hay tantas otras cosas que hacer. Lo importante es que la sociedad no les margine y les brinde ocasión de probar su valía en aquello para lo que realmente son tan capaces como cualquiera…, aunque no se ganen así medallas compasivas.
La dignidad y el esfuerzo, Fernando Savater , El Mundo, 12 de marzo de 1996

miércoles, 25 de abril de 2018

MODERNO



¿Han padecido ustedes alguna vez a esos fastidiosos predicadores —disculpen el pleonasmo— que atribuyen las deficiencias espirituales de nuestra época, su escasez de alma, ah, oh, al abuso de Internet o a la fijación con los smartphones? Pues consuélense, lamentos semejantes se han oído en todas las épocas, acusando a diversos y sucesivos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la bicicleta, la radio de galena, el ferrocarril, el bidet, la electricidad, la píldora anticonceptiva, la olla a presión… ¡Platón reprochó a la escritura la pérdida de memoria de los humanos, nobles guerreros han asegurado que desde que aparecieron las armas de fuego se acabó el coraje viril en el campo de batalla y Pol Pot fusilaba a los que llevaban gafas por reconocerlos como intelectuales contumaces! Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano (como si fueran otra cosa que una de sus realizaciones más características) y disipan las virtudes, en lugar de aceptar que son nuestros tenaces vicios espirituales los que acaban pervirtiendo los inventos más beneficiosos.
Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales. Contra ellos, el ejemplo admirable de Román, un niño inglés de cuatro años. Su madre sufrió un desvanecimiento grave y él activó el móvil con la huella del dedo de la mujer, llamó a Siri para pedir una ambulancia y luego a la policía para informar de lo ocurrido y de su dirección. ¡Salvada! Dicen que Román es un héroe porque conservó la serenidad donde muchos la hubiéramos perdido, tomó la decisión eficaz y la puso en práctica con tino. Pero además es un héroe moderno, técnico, literalmente progresista. Gracias, Román el bien llamado…
Fernando Savater (El País, 1/04/2017)


COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO [BLOQUE II]: [4 PUNTOS]

1. [1 PUNTO] Tema y estructura del contenido del texto.
2. [1,5 PUNTOS] Actitud e intencionalidad del autor. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
3. [1,5 PUNTOS] Valoración personal del texto.

CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]: [3 PUNTOS]

4. [1,5 PUNTOS] Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: fastidiosos (línea 1), coraje (línea 7), corrompen al espíritu (línea 9), beatos (línea 12), desvanecimiento (línea 14).
5. [1,5 PUNTOS] Señale el tipo y función, si procede, del que en las siguientes oraciones extraídas del texto:
a) Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano.
b) Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones.
c) Dicen que Roman es un héroe porque conservó la serenidad.


COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO [BLOQUE II]: [4 PUNTOS]

1. [1 PUNTO] Resumen del texto.
2. [1,5 PUNTOS] Tipo de texto y modo de discurso. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
3. [1,5 PUNTOS] Valoración personal del texto.

CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]: [3 PUNTOS]

4. [1,5 PUNTOS] Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: predicadores (línea 1), deficiencias espirituales (línea 2), viril (línea 7), tenaces (línea 10), con tino (línea 17).

lunes, 23 de abril de 2018

ESTILÍSTICA DEL ADJETIVO: EBAU, SEPTIEMBRE 2017. A LA CARTA


Pese a que el estómago moderno se ve condenado a aceptar toda clase de comida basura, no por eso a la hora de digerirla deja de ser muy delicado, exigente y reactivo, cosa que no se puede decir del cerebro humano, un órgano increíblemente sofisticado, pero incapaz de rechazar la basura intelectual que recibe cada día. El estómago tiene en el olfato y en el gusto dos controles de entrada de los alimentos. Todo va bien si le gustan; en caso contrario el estómago te lo hace saber enseguida. La acidez y la indigestión constituyen sus primeras formas de rechazo, que pueden llegar al vómito o a la gastroenteritis cuando detecta un grave peligro de intoxicación. A su manera el cerebro humano también recibe gran cantidad de alimento intelectual deteriorado todos los días, pero carece de un mecanismo de autodefensa que le proteja del veneno que conllevan algunas ideas. Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas, si toda esa bazofia fuera comida, el estómago la vomitaría de forma violenta enseguida, pero he aquí que el cerebro la acepta de buen grado, la amasa con las neuronas, la hace suya y pese a ser tan letal ni siquiera reacciona con una ligera neuralgia o con un leve dolor de cabeza. El estómago podría servirle de ejemplo al cerebro. Comer poco, bueno y sano se ha convertido en una moda culinaria, casi en una forma de espiritualidad. También se puede aplicar al cerebro la dieta mediterránea para desintoxicarlo. He aquí la carta: una mínima dosis de noticias imprescindibles, un buen libro en la mesilla de noche, alguna serie de TV, música clásica y el móvil siempre apagado.
Manuel Vicent, (El País 19/03/2017)



CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]:

4. [1,5 PUNTOS] Valor estilístico del adjetivo en el siguiente fragmento: Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas, si toda esa bazofia fuera comida, el estómago la vomitaría de forma violenta enseguida.

POSIBLE RESPUESTA: Recuerda que tienes que analizar los adjetivos que hay en el fragmento, describiéndolos ([0,5 p] forma [cómo se han compuesto –primitivo, derivado, compuesto o parasintético, y si hay algún diminutivo/aumentativo–, grado positivo/comparativo/superlativo], posición [antepuesto o pospuesto, envolvente, acumulado, gradación, binarios-ternarios] y función [adyacente, atributo o predicativo]), analizándolos ([0,5 p] especificativo, explicativo, relacionales, descriptivos, valorativos, epítetos) y marcando (0,5 p) cuál es el valor que desempeña en el texto, por qué y cómo lo usa el autor. 

El autor adjetiva de manera contundente para dejar clara su opinión. Para ello se vale de adjetivos envolventes (múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, grumosa sociedad ambiental, insoportables gallineros de algunas tertulias) para rodear al sustantivo y valorarlo de manera amplia. La mayoría de adjetivos son derivativos en grado positivo (infames, sociales, tóxicas, manipuladas,…) en función de adyacente, incluyendo un par de subordinadas adjetivas especificativas con la misma función ("que uno se ve obligado a respirar", "que llenan el espacio de opiniones estúpidas") y un par de complementos de nombre regidos por preposiciones que también complementan al sustantivo ("de los telediarios", "de las redes sociales", "de la corrupción política", "de algunas tertulias") y que especifican dónde se han realizado esos actos. También destacan algunos adjetivos relacionales (redes sociales, corrupción política, sociedad ambiental), que buscan describir objetivamente a qué está criticando. En definitiva, las connotaciones peyorativas de muchos de los adjetivos nos muestra sin lugar a dudas qué piensa el autor sobre el tema tratado.

martes, 20 de marzo de 2018

UN PESCAÍTO ENTRE TIBURONES



El crimen del “pescaíto” Gabriel alerta de la sociedad de los escualos. Y expone la ferocidad del hombre en sus comportamientos atávicos y primarios. Por eso no tiene sentido el diagnóstico psiquiátrico que pueda hacerse de la presunta autora -o autores- ni conviene exagerar la pugna de las fuerzas del mal contra las del bien en la narrativa del maniqueísmo judeocristiano.
El mal forma parte del ser humano sin necesidad de coartadas sobrenaturales ni de principios religiosos en contraposición. Y la civilización sirve para contenerlo o anestesiarlo, pero no alcanza a reprimirlo. Ni siquiera cuando la víctima es tan indefensa con el pequeño Gabriel. Un crimen atroz que ya hemos visto otras veces, y que volveremos a ver porque la ejecución del niño almeriense obedece a un obsceno prosaísmo: la gran mayoría de los asesinatos se cometen en el entorno de la víctima y se precipitan por el dinero —no es el caso— o las pasiones, siendo los celos y la venganza —sí parece el caso— los móviles más comunes en el comportamiento depredador.
La frialdad del patrón no contradice el escándalo del infanticido ni el estupor de la sociedad en el hallazgo de sus zonas abyectas. Empezando por la naturalidad, la normalidad, con que Ana Julia Quesada, la pareja del padre del niño, se desenvolvía en las manifestaciones de repulsa, en las operaciones de búsqueda, en el calor a la madre, en la solidaridad a los vecinos del pueblo, en la convivencia con el padre de Gabriel, 12 noches, sabiendo de antemano el desenlace.
Sobrecoge la capacidad disociativa de Quesada, la anomalía de la abstracción. Sobrecoge menos la banalidad con que concibió su papel en la trama, esa torpeza del delincuente poco común al que termina delatando su impericia y su amateurismo. E impresiona la frialdad con que operaba a cuestas con el cadáver del chaval, como si la ausencia de vida lo hubiera transformado en un paquete. Y como si a la crueldad del crimen hubiera que añadir el crimen de esconderlo en una deriva insaciable que termina corrompiendo cualquier atisbo de humanidad.
La piel y la nacionalidad de la presunta autora o cómplice han acelerado las turbinas del vertedero de las redes sociales. El hedor justiciero y la xenofobia, contrapeso a la solidaridad y abnegación de los vecinos de Níjar en las tareas de búsqueda, se incorporan a la amalgama del duelo tanto como lo hacen los debates oportunistas sobre la prisión permanente revisable.
Vuelven a reclamarse soluciones en caliente, cataplasmas a la psicosis social. La reforma del código penal con el trasfondo de la cadena perpetua se ha convertido en panacea y solución milagrera, no ya contradiciendo los principios constitucionales y civilizadores, sino atribuyendo al escarmiento una capacidad sanadora que nos prevendría de los diablos domésticos al acecho. ¿Cómo hubiera evitado la nueva ley la muerte del pequeño Gabriel?
Es el contexto en que algunos tertulianos comenzarán a preguntarse si la sociedad está enferma. Y lo está, pero no como emergencia contemporánea, sino como sustrato fundacional. El infanticidio es tan antiguo como las fauces de Saturno, como las manos de Medea. Y como las leyendas oscuras de las madrastras a las que Zeus quiso poner remedio con el vellocino de oro.
Ha dicho Patricia Ramírez esta mañana en el programa de Alsina que el mejor homenaje que puede hacerse a la memoria de su hijo es subordinar la rabia a los mejores sentimientos. Ella podía pedir venganza desde su combustión sentimental. Y si no lo hace, es ridículo que nos pongamos a reclamarla los demás para dar sentido a una camiseta que dentro de poco cambiaremos por otra.
Rubén Amón, El País, 12 de marzo de 2018

martes, 13 de marzo de 2018

LA HUELGA DE LAS MUJERES




A ver si nos enteramos. La huelga del día 8 no es una huelga laboral en la que tengan que intervenir partidos políticos, sindicatos y ministerios. No es una huelga en la que las mujeres se paren y dejen de trabajar para disminuir las ganancias de los empresarios o la caída de la bolsa. No se trata de no hacer nada para que los patronos se den cuenta de que si ellas no trabajan las cuentas no salen como ellos desearían. No se engañen. La huelga del día 8 es otra cosa. Es una manera de mostrar cómo muchas actividades dependen de ellas y si ellas dejaran de realizarlas el mundo se pararía. Es, sencillamente, quedarse sin hacer lo que cotidianamente hacen como las labores de una casa, de una calle, de un mercado, de una plaza, de una comarca o de un país. Trabajos y lugares que si ellas abandonaran durante 24 horas quedarían totalmente paralizados. ¿Lo han pensado?

Imagínense por un momento una casa sin que ella se levante, vista a los niños, ponga una lavadora, recoja la mesa, planche, ordene, vaya a buscar la comida, vuelva, la haga y vuelva a buscar a los niños al colegio, baje a su padre anciano de la cama, lo lave, lo vista y le dé los medicamentos, vaya a casa de una tía y la ayude a arreglarse, etc., etc., etc. Y así hasta el infinito de un solo día. Imaginen solo eso y qué pasaría si dejara de hacerlo y, como ella, millones de mujeres. Y si a esa ama de casa le sumamos las enfermeras, las cuidadoras de nuestros hijos, las vendedoras de los mercados y de tantas tiendas que trabajan por un salario mínimo en supermercados, fábricas, locutorios? Da escalofríos. ¿Y si pararan las mujeres explotadas en los prostíbulos, por ejemplo? ¿Y si pararan las abuelas, las mujeres de la limpieza, las periodistas, las artistas de cine, de teatro y de los cabarets?

Imaginen ese día sólo como un gesto, una advertencia, un simulacro de lo que puede ocurrir si ellas deciden parar definitivamente, salir a las calles y cogidas del brazo caminar por el mundo a pleno sol sin importarles las lentejas, los libros, las notas de los hijos, la cafetera al fuego, los enfermos del ambulatorio, las ventas al por mayor o las carreras en piragua. Imagínense un mundo sin esas mujeres cuando todo el trabajo silencioso, hecho por amor muchas veces y otras recibiendo humillaciones y malos tratos, desapareciera de repente y la sociedad comprendiera que sin ellas no habría posibilidad alguna de seguir adelante. Por favor, imagínenselo por un minuto. Sólo un minuto. Pues de eso se trata. De que lo entiendan ustedes de una maldita vez.

Elsa López. Escritora y poeta. La opinión de Tenerife, 6 de marzo de 2008

LAS MONTAÑAS SOLO DORMÍAN UN RATO



“La palabra es y ha sido el arma más hermosa del mundo” (Patti Smith)

Me amparo en esta frase extraída de una entrevista reciente a Patti, esa voz de chamana feminista, para “disparar” apuntando a una cuestión ineludible en estos momentos: el paro feminista, global y transversal del 8 de marzo. El sólo hecho de que esta convocatoria esté bullendo en las conversaciones cotidianas, en las redes sociales, en los medios de corto y largo alcance, me parece un movimiento de tierras importante. Pero es tan novedosa y amplia, tan diversa y permeable, que está desbordando los márgenes de lo que reconocemos como acción política civil, no encaja en los marcos establecidos y hay quiénes por esa razón pretenden desvirtuarla.

El patriarcado ha desarrollado tácticas muy efectivas para desdibujar aquello que puede ponerlo en cuestión, suele conseguir que miremos al dedo que señala y perdamos de vista el cielo. Así que ciertos debates se han quedado enganchados en la herramienta, en el instrumento de la huelga, en lugar de atreverse a ahondar en las raíces, que son profundas y ancestrales. Hay quien dice que se han mezclado consideraciones políticas y económicas en todo esto, ¡ja! como si realmente no supiéramos de qué hablamos, ya sabéis, las feministas enloquecidas que lo mismo nos inventamos palabras como cruzamos churras con merinas.
Quizá debamos empezar a hacer un acto de apertura mental, dar espacio a nuevas formas de reivindicación, denuncia y rebelión y aprender a ver también la fuerza de los pequeños gestos. Se ha convocado una huelga de trabajo, de cuidados, de estudios y de consumo, se plantean también paros de 2 horas, se propone colgar delantales en las ventanas, se han escrito cientos de artículos, se han compuesto canciones, se han creado ilustraciones… Y tanta posibilidad nos descoloca y no sabemos cuál es las más “feminista de verdad”, la más sensata, la más contundente… la incuestionable. A lo mejor tanta duda tiene que ver con esa manera de mirar y valorar las cosas en términos de “ganar – perder” o “éxito – fracaso” que creemos como única mirada posible. Y todo cuantificable y con mucha gráfica, por supuesto.

Y ellos también con dudas y sin estar seguros de qué hacer ese día, ellos los feministas, quiero decir, los que no se reconocen como tal no tienen problema alguno para seguir perpetuando un mundo cojo e insolidario, como lo hacen cada día.
Pues lo que a mí me pasa es que me vale cualquiera de las formas, me gusta que se abra el abanico para apoyar este 8 de marzo tan especial.
Lo que quisiera que nos interpelase como sociedad son todas las razones que han impulsado este paro en todos los ámbitos, en tantos países. Lo que me parece verdaderamente revolucionario es ver cómo se abre paso esa corriente que está provocando que se pongan sobre la mesa y se aborden las injusticias que han marcado nuestra historia y que están determinadas por el hecho de nacer hombre o nacer mujer.

Me quedo con todas las formas porque también son diversos los lugares donde nos encontramos cada una, porque soy consciente de que la mayor precarización laboral está feminizada, porque el trabajo doméstico y de cuidados continua siendo invisible pero imprescindible, porque consumo y responsabilidad deben ir ligados, porque el sólo hecho de que los hombres que quieren apoyar el paro se estén planteando cómo hacerlo y dónde colocarse ya es valioso, porque un mandil es una preciosa bandera para lucir en la ventana y puestos a elegir entre las que llevo viendo durante meses, me quedo con esa. Porque me gusta sentir que no se cierran puertas a nadie.

Yo sí voy a hacer huelga y estaré en la calle. Y lo voy a hacer por mí y por TODAS.

Estaré por las que estuvieron y las que estarán, junto a las que gritarán consignas y canciones, con las que lucirán delantales en las fachadas, por las que seguirán trabajando ese día como si nada porque no pueden plantearse otra cosa, con las que no gastarán un euro, con las que no asumirán ese día las tareas domésticas, con las que simplemente lo intentarán pero acabarán dejando algo preparado el día antes, por las abuelas que se harán cargo de los nietos y nietas para que mamá pueda salir a las calles sola y despreocupada (como tantos otros días). Estaré por mis abuelas claro, con mi madre y su eterna carga mental que sigue haciendo que se preocupe por mis necesidades aunque ya tenga 43, por las hijas de mis amigas y por sus hijos también, por las que no tienen vagina, junto a las que se inventan palabras… Por las que no aparecen en las estadísticas de población activa, aunque combinan tres trabajos limpiando casas que no son la suya y cuidando a personas que no son su familia, por las que pelean cada día por el feminismo y lo pagan caro, con los hombres feministas que nos acompañan, por las acosadas que han de callar, por las violentadas, las insultadas, juzgadas, perseguidas, las traficadas. Estaré junto a las lesbianas, por las extranjeras sin papeles, por las que cargan la cruz de la etnia además de la de género.

Estaré por las asesinadas por aquellos a los que amaron alguna vez, porque no quiero más minutos de silencio, por las que sufren cada año la ablación, por las ocultas bajo el burka, por las privadas de educación, por las que rompen techos de cristal y quedan magulladas y por las que no consiguen hacerlo. Estaré también por las que no entienden nada, por las que creen que no hace falta, por las que se sienten protegidas y privilegiadas por el patriarcado, incluso por las y los que tratan de frenar al movimiento feminista.

Lo que nos servirá para el futuro, será desde luego lo que suceda el jueves, pero sobre todo, lo que empiece a cambiar desde entonces y por supuesto, lo que ya ha empezado a cambiar.

Gema Martínez, maestra, música, Gilda, Mala hierba, en elfaradio.com, 7 de marzo de 2008