miércoles, 18 de marzo de 2020

SINTAXIS, SIN TAXIS EBAU 2017



Hola a todos, realizad esta pregunta de sintaxis tal y como vino redactada en la prueba de EBAU de 2017.

5. [1,5 PUNTOS] Señale el tipo y función, si procede, del que en las siguientes oraciones extraídas del texto:
a) Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano.
b) Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones.
c) Dicen que Román es un héroe porque conservó la serenidad.

lunes, 16 de marzo de 2020

ESTILÍSTICA DEL VERBO: EBAU, JUNIO 2017


BERNARDA: (Arrojando el abanico al suelo) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre.
MARTIRIO: Tome usted el mío.
BERNARDA: ¿Y tú?
MARTIRIO: Yo no tengo calor.
BERNARDA: Pues busca otro, que te hará falta. En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.
MAGDALENA: Lo mismo me da.
ADELA: (Agria) Si no queréis bordarlas irán sin bordados. Así las tuyas lucirán más.
MAGDALENA: Ni las mías ni las vuestras. Sé que yo no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
BERNARDA: Eso tiene ser mujer.
MAGDALENA: Malditas sean las mujeres.
BERNARDA: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.

FEDERICO GARCÍA LORCA, La casa de Bernarda Alba.


5. [1,5 PUNTOS] Valor estilístico del verbo en el fragmento de la intervención de Bernarda: En ocho años que dure el luto no ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así pasó en casa de mi padre y en casa de mi abuelo. Mientras, podéis empezar a bordaros el ajuar. En el arca tengo veinte piezas de hilo con el que podréis cortar sábanas y embozos. Magdalena puede bordarlas.


miércoles, 30 de mayo de 2018

LA DIGNIDAD Y EL ESFUERZO


Si ahora les digo que voy a tratar de los Juegos Paralímpicos de Atlanta, seguro que empiezan a imaginarse un contenido que exaltará la fiereza indomable de la voluntad humana contra las limitaciones de la discapacidad física, etcétera, etcétera. Bueno, pues no. Mi opinión es que los Juegos Paralímpicos no constituyen un momento glorioso, sino que promueven un lamentable malentendido. Con todos los respetos, me parecen una chorrada monumental. […] Intentaré razonarles a mi modo el asunto. Por lo visto, esas competiciones paralímpicas pretenden probar que las personas con minusvalías físicas no son inferiores en dignidad ni merecen menos admiración – sino en todo caso más– que quienes no las padecemos. Estoy tan de acuerdo con este planteamiento que esos Juegos me parecen más bien una humillación extravagante en vez de su confirmación. Es evidente que una persona sin piernas no es capaz de correr como quien las tiene: lo importante entonces no es demostrar que si se empeña podrá a pesar de todo correr más o menos bien, sino que una persona que no está capacitada para correr no por ello es menos humana que las demás y que es apta para realizar otras muchas cosas en la vida para las que no se necesita tener piernas. En cuanto se les da la ocasión adecuada, los minusválidos prueban que no estamos meramente determinados por lo físico, sino que podemos buscar la excelencia de modo versátil y que hay mil modos diversos para saber ganarse el reconocimiento social. Un tetrapléjico como Stephen Hawking no necesita nadar a trancas y barrancas ni disparar un arco con la boca para conquistar nuestro respeto: su ejemplo indica que en la vida hay otras cosas humanamente importantes aparte de nadar o tirar con arco. Si, en cambio, se hubiese obstinado en hacer atletismo sólo habría sorprendido por su cabezonería, convocando el asombro malicioso que rodea a los fenómenos de circo.
Los Juegos Olímpicos son la ocasión para que los hombres y mujeres demuestren su perfección en ciertos ejercicios físicos, admirables cuando se realizan bien, pero  perfectamente prescindibles. No entiendo por qué quienes sufren algún impedimento para tales destrezas se han de empeñar en remedarles con mayor o menor acierto, cuando hay tantas otras cosas que hacer. Lo importante es que la sociedad no les margine y les brinde ocasión de probar su valía en aquello para lo que realmente son tan capaces como cualquiera…, aunque no se ganen así medallas compasivas.
La dignidad y el esfuerzo, Fernando Savater , El Mundo, 12 de marzo de 1996

miércoles, 25 de abril de 2018

MODERNO



¿Han padecido ustedes alguna vez a esos fastidiosos predicadores —disculpen el pleonasmo— que atribuyen las deficiencias espirituales de nuestra época, su escasez de alma, ah, oh, al abuso de Internet o a la fijación con los smartphones? Pues consuélense, lamentos semejantes se han oído en todas las épocas, acusando a diversos y sucesivos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la bicicleta, la radio de galena, el ferrocarril, el bidet, la electricidad, la píldora anticonceptiva, la olla a presión… ¡Platón reprochó a la escritura la pérdida de memoria de los humanos, nobles guerreros han asegurado que desde que aparecieron las armas de fuego se acabó el coraje viril en el campo de batalla y Pol Pot fusilaba a los que llevaban gafas por reconocerlos como intelectuales contumaces! Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano (como si fueran otra cosa que una de sus realizaciones más características) y disipan las virtudes, en lugar de aceptar que son nuestros tenaces vicios espirituales los que acaban pervirtiendo los inventos más beneficiosos.
Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales. Contra ellos, el ejemplo admirable de Román, un niño inglés de cuatro años. Su madre sufrió un desvanecimiento grave y él activó el móvil con la huella del dedo de la mujer, llamó a Siri para pedir una ambulancia y luego a la policía para informar de lo ocurrido y de su dirección. ¡Salvada! Dicen que Román es un héroe porque conservó la serenidad donde muchos la hubiéramos perdido, tomó la decisión eficaz y la puso en práctica con tino. Pero además es un héroe moderno, técnico, literalmente progresista. Gracias, Román el bien llamado…
Fernando Savater (El País, 1/04/2017)


COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO [BLOQUE II]: [4 PUNTOS]

1. [1 PUNTO] Tema y estructura del contenido del texto.
2. [1,5 PUNTOS] Actitud e intencionalidad del autor. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
3. [1,5 PUNTOS] Valoración personal del texto.

CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]: [3 PUNTOS]

4. [1,5 PUNTOS] Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: fastidiosos (línea 1), coraje (línea 7), corrompen al espíritu (línea 9), beatos (línea 12), desvanecimiento (línea 14).
5. [1,5 PUNTOS] Señale el tipo y función, si procede, del que en las siguientes oraciones extraídas del texto:
a) Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano.
b) Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones.
c) Dicen que Roman es un héroe porque conservó la serenidad.


COMENTARIO CRÍTICO DEL TEXTO [BLOQUE II]: [4 PUNTOS]

1. [1 PUNTO] Resumen del texto.
2. [1,5 PUNTOS] Tipo de texto y modo de discurso. Justificación con elementos lingüísticos relevantes.
3. [1,5 PUNTOS] Valoración personal del texto.

CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]: [3 PUNTOS]

4. [1,5 PUNTOS] Explique, bien con una definición o bien con tres sinónimos, el significado contextual de las siguientes palabras y expresiones extraídas del texto: predicadores (línea 1), deficiencias espirituales (línea 2), viril (línea 7), tenaces (línea 10), con tino (línea 17).

lunes, 23 de abril de 2018

ESTILÍSTICA DEL ADJETIVO: EBAU, SEPTIEMBRE 2017. A LA CARTA


Pese a que el estómago moderno se ve condenado a aceptar toda clase de comida basura, no por eso a la hora de digerirla deja de ser muy delicado, exigente y reactivo, cosa que no se puede decir del cerebro humano, un órgano increíblemente sofisticado, pero incapaz de rechazar la basura intelectual que recibe cada día. El estómago tiene en el olfato y en el gusto dos controles de entrada de los alimentos. Todo va bien si le gustan; en caso contrario el estómago te lo hace saber enseguida. La acidez y la indigestión constituyen sus primeras formas de rechazo, que pueden llegar al vómito o a la gastroenteritis cuando detecta un grave peligro de intoxicación. A su manera el cerebro humano también recibe gran cantidad de alimento intelectual deteriorado todos los días, pero carece de un mecanismo de autodefensa que le proteja del veneno que conllevan algunas ideas. Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas, si toda esa bazofia fuera comida, el estómago la vomitaría de forma violenta enseguida, pero he aquí que el cerebro la acepta de buen grado, la amasa con las neuronas, la hace suya y pese a ser tan letal ni siquiera reacciona con una ligera neuralgia o con un leve dolor de cabeza. El estómago podría servirle de ejemplo al cerebro. Comer poco, bueno y sano se ha convertido en una moda culinaria, casi en una forma de espiritualidad. También se puede aplicar al cerebro la dieta mediterránea para desintoxicarlo. He aquí la carta: una mínima dosis de noticias imprescindibles, un buen libro en la mesilla de noche, alguna serie de TV, música clásica y el móvil siempre apagado.
Manuel Vicent, (El País 19/03/2017)



CUESTIONES DE LENGUA [BLOQUE III]:

4. [1,5 PUNTOS] Valor estilístico del adjetivo en el siguiente fragmento: Los múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, las noticias tóxicas y manipuladas de los telediarios, la grumosa sociedad ambiental de la corrupción política que uno se ve obligado a respirar, los insoportables gallineros de algunas tertulias que llenan el espacio de opiniones estúpidas, si toda esa bazofia fuera comida, el estómago la vomitaría de forma violenta enseguida.

POSIBLE RESPUESTA: Recuerda que tienes que analizar los adjetivos que hay en el fragmento, describiéndolos ([0,5 p] forma [cómo se han compuesto –primitivo, derivado, compuesto o parasintético, y si hay algún diminutivo/aumentativo–, grado positivo/comparativo/superlativo], posición [antepuesto o pospuesto, envolvente, acumulado, gradación, binarios-ternarios] y función [adyacente, atributo o predicativo]), analizándolos ([0,5 p] especificativo, explicativo, relacionales, descriptivos, valorativos, epítetos) y marcando (0,5 p) cuál es el valor que desempeña en el texto, por qué y cómo lo usa el autor. 

El autor adjetiva de manera contundente para dejar clara su opinión. Para ello se vale de adjetivos envolventes (múltiples e infames rebuznos de las redes sociales, grumosa sociedad ambiental, insoportables gallineros de algunas tertulias) para rodear al sustantivo y valorarlo de manera amplia. La mayoría de adjetivos son derivativos en grado positivo (infames, sociales, tóxicas, manipuladas,…) en función de adyacente, incluyendo un par de subordinadas adjetivas especificativas con la misma función ("que uno se ve obligado a respirar", "que llenan el espacio de opiniones estúpidas") y un par de complementos de nombre regidos por preposiciones que también complementan al sustantivo ("de los telediarios", "de las redes sociales", "de la corrupción política", "de algunas tertulias") y que especifican dónde se han realizado esos actos. También destacan algunos adjetivos relacionales (redes sociales, corrupción política, sociedad ambiental), que buscan describir objetivamente a qué está criticando. En definitiva, las connotaciones peyorativas de muchos de los adjetivos nos muestra sin lugar a dudas qué piensa el autor sobre el tema tratado.

martes, 20 de marzo de 2018

UN PESCAÍTO ENTRE TIBURONES



El crimen del “pescaíto” Gabriel alerta de la sociedad de los escualos. Y expone la ferocidad del hombre en sus comportamientos atávicos y primarios. Por eso no tiene sentido el diagnóstico psiquiátrico que pueda hacerse de la presunta autora -o autores- ni conviene exagerar la pugna de las fuerzas del mal contra las del bien en la narrativa del maniqueísmo judeocristiano.
El mal forma parte del ser humano sin necesidad de coartadas sobrenaturales ni de principios religiosos en contraposición. Y la civilización sirve para contenerlo o anestesiarlo, pero no alcanza a reprimirlo. Ni siquiera cuando la víctima es tan indefensa con el pequeño Gabriel. Un crimen atroz que ya hemos visto otras veces, y que volveremos a ver porque la ejecución del niño almeriense obedece a un obsceno prosaísmo: la gran mayoría de los asesinatos se cometen en el entorno de la víctima y se precipitan por el dinero —no es el caso— o las pasiones, siendo los celos y la venganza —sí parece el caso— los móviles más comunes en el comportamiento depredador.
La frialdad del patrón no contradice el escándalo del infanticido ni el estupor de la sociedad en el hallazgo de sus zonas abyectas. Empezando por la naturalidad, la normalidad, con que Ana Julia Quesada, la pareja del padre del niño, se desenvolvía en las manifestaciones de repulsa, en las operaciones de búsqueda, en el calor a la madre, en la solidaridad a los vecinos del pueblo, en la convivencia con el padre de Gabriel, 12 noches, sabiendo de antemano el desenlace.
Sobrecoge la capacidad disociativa de Quesada, la anomalía de la abstracción. Sobrecoge menos la banalidad con que concibió su papel en la trama, esa torpeza del delincuente poco común al que termina delatando su impericia y su amateurismo. E impresiona la frialdad con que operaba a cuestas con el cadáver del chaval, como si la ausencia de vida lo hubiera transformado en un paquete. Y como si a la crueldad del crimen hubiera que añadir el crimen de esconderlo en una deriva insaciable que termina corrompiendo cualquier atisbo de humanidad.
La piel y la nacionalidad de la presunta autora o cómplice han acelerado las turbinas del vertedero de las redes sociales. El hedor justiciero y la xenofobia, contrapeso a la solidaridad y abnegación de los vecinos de Níjar en las tareas de búsqueda, se incorporan a la amalgama del duelo tanto como lo hacen los debates oportunistas sobre la prisión permanente revisable.
Vuelven a reclamarse soluciones en caliente, cataplasmas a la psicosis social. La reforma del código penal con el trasfondo de la cadena perpetua se ha convertido en panacea y solución milagrera, no ya contradiciendo los principios constitucionales y civilizadores, sino atribuyendo al escarmiento una capacidad sanadora que nos prevendría de los diablos domésticos al acecho. ¿Cómo hubiera evitado la nueva ley la muerte del pequeño Gabriel?
Es el contexto en que algunos tertulianos comenzarán a preguntarse si la sociedad está enferma. Y lo está, pero no como emergencia contemporánea, sino como sustrato fundacional. El infanticidio es tan antiguo como las fauces de Saturno, como las manos de Medea. Y como las leyendas oscuras de las madrastras a las que Zeus quiso poner remedio con el vellocino de oro.
Ha dicho Patricia Ramírez esta mañana en el programa de Alsina que el mejor homenaje que puede hacerse a la memoria de su hijo es subordinar la rabia a los mejores sentimientos. Ella podía pedir venganza desde su combustión sentimental. Y si no lo hace, es ridículo que nos pongamos a reclamarla los demás para dar sentido a una camiseta que dentro de poco cambiaremos por otra.
Rubén Amón, El País, 12 de marzo de 2018

martes, 13 de marzo de 2018

LA HUELGA DE LAS MUJERES




A ver si nos enteramos. La huelga del día 8 no es una huelga laboral en la que tengan que intervenir partidos políticos, sindicatos y ministerios. No es una huelga en la que las mujeres se paren y dejen de trabajar para disminuir las ganancias de los empresarios o la caída de la bolsa. No se trata de no hacer nada para que los patronos se den cuenta de que si ellas no trabajan las cuentas no salen como ellos desearían. No se engañen. La huelga del día 8 es otra cosa. Es una manera de mostrar cómo muchas actividades dependen de ellas y si ellas dejaran de realizarlas el mundo se pararía. Es, sencillamente, quedarse sin hacer lo que cotidianamente hacen como las labores de una casa, de una calle, de un mercado, de una plaza, de una comarca o de un país. Trabajos y lugares que si ellas abandonaran durante 24 horas quedarían totalmente paralizados. ¿Lo han pensado?

Imagínense por un momento una casa sin que ella se levante, vista a los niños, ponga una lavadora, recoja la mesa, planche, ordene, vaya a buscar la comida, vuelva, la haga y vuelva a buscar a los niños al colegio, baje a su padre anciano de la cama, lo lave, lo vista y le dé los medicamentos, vaya a casa de una tía y la ayude a arreglarse, etc., etc., etc. Y así hasta el infinito de un solo día. Imaginen solo eso y qué pasaría si dejara de hacerlo y, como ella, millones de mujeres. Y si a esa ama de casa le sumamos las enfermeras, las cuidadoras de nuestros hijos, las vendedoras de los mercados y de tantas tiendas que trabajan por un salario mínimo en supermercados, fábricas, locutorios? Da escalofríos. ¿Y si pararan las mujeres explotadas en los prostíbulos, por ejemplo? ¿Y si pararan las abuelas, las mujeres de la limpieza, las periodistas, las artistas de cine, de teatro y de los cabarets?

Imaginen ese día sólo como un gesto, una advertencia, un simulacro de lo que puede ocurrir si ellas deciden parar definitivamente, salir a las calles y cogidas del brazo caminar por el mundo a pleno sol sin importarles las lentejas, los libros, las notas de los hijos, la cafetera al fuego, los enfermos del ambulatorio, las ventas al por mayor o las carreras en piragua. Imagínense un mundo sin esas mujeres cuando todo el trabajo silencioso, hecho por amor muchas veces y otras recibiendo humillaciones y malos tratos, desapareciera de repente y la sociedad comprendiera que sin ellas no habría posibilidad alguna de seguir adelante. Por favor, imagínenselo por un minuto. Sólo un minuto. Pues de eso se trata. De que lo entiendan ustedes de una maldita vez.

Elsa López. Escritora y poeta. La opinión de Tenerife, 6 de marzo de 2008